A lo largo del tiempo hemos podido observar, vivir, y sentir como de forma estricta se han definido los valores masculinos para hombres y los valores femeninos para mujeres de forma totalmente opuesta e inmutable. De esta manera si un sexo u otro se manifiesta con actitudes que no están en el marco de su propio sexo, suele ser mal mirado por la sociedad e incluso tachado de estar mal formado, es decir, que algo le sobra o le falta. “No es lo bastante hombre” “Es un marimacho”

Con ello se induce a comportarse a las personas de un modo que puede no tener nada que ver con su verdadera identidad, en muchos casos sin explorar, sino con las exigencias de un sistema sociocultural patriarcal. Como todo lo que se instaura por generaciones, es habitual creer que es la verdad única, por ello es tan difícil introducir cambios en los valores que permitan sentirlos como normales para hombres y mujeres. Dentro de toda esta rigidez, existen personas que no quieren ajustarse a esos marcos, sienten la necesidad de romperlos para hacerlos más flexibles sin con ello tener que perder la identidad de género. Por ello hay que seguir trabajando hasta conseguir crear una sociedad donde los individuos se puedan mostrar acordes a su sentir, a su necesidad de expresar y estar a gusto en su identidad ¡En el camino estamos!

Respeto 2

 

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