Cuántas relaciones has establecido en las que aparece en tu vida una persona que de repente te aborda y sin proponértelo, se hace irresistible a tus ojos en pocos minutos. En el primer encuentro, dice o hace cosas que te enamoran, sientes una atracción irresistible ante su forma de sonreír, parece que andas sobre las nubes, no sabes dónde estás ni lo que haces. Solamente dejas que las cosas ocurran sin una voluntad clara de cómo quieres que eso suceda. Estás atrapada en la seducción y desde ahí quieres ofrecer la mejor versión de ti.

Tu mente se focaliza en un solo objetivo ¡tengo que gustarle! Aparcas todo lo que crees que no debes mostrar para convertirte en un ser ideal digno de ser querido desde tu óptica ilusoria. Llegas a tu casa, todo tu cuerpo está lleno de placer, eres incapaz de concentrarte con facilidad. Una y otra vez tu cabeza se llena de imágenes, buscas poesías, canciones donde regocijarte y poder atrapar sensaciones que te erizan la piel. Ilusionada escribes un WhatsApp, no lo contesta con la rapidez que a ti te gustaría, hasta que finalmente aparece el icono de que tienes un mensaje.

Una de Cal y otra de Arena - 2

Sin poder contenerte lo miras y suspiras ¡ah, sí! ¡se acuerda de mí! Al cabo de unos días esa persona no se ha puesto en contacto contigo. Le envías mensajes hasta que casi te da vergüenza por si resultas pesada. Miras una y otra vez el móvil como si quisieras mentalmente estimularle ¡venga, vamos! Cuando pensabas tirar la toalla, un mensaje seductor flashea tu pantalla.

“Quiere verte, estar contigo y dejas todo lo que tenías planeado para quedar con él.”

El encuentro es agradable aunque sientes tensión ante la posibilidad de decir o hacer algo inoportuno, lo que resta espontaneidad a tus actos. Buscas darle placer sin pararte a pensar cual es el tuyo, con qué gozas tú, poniendo todos tus esfuerzos en hacerle gozar. Incluso si algo te das cuenta que te apetece, dudas en pedirlo o directamente no lo expresas, inhibes lo que deseas. Aunque no entiendas por qué, puede que aparezca algún síntoma de ansiedad por la contención, que más tarde se manifestará en forma de tristeza, rabia, alguna molestia de estómago, etc. Tus planes de vida están modulados en base a estos encuentros,  cambias citas con amigos, horarios de trabajo, incluso horas de sueño con tal de verle.

Una de Cal y otra de Arena - 3

Sin embargo, él te avisa a última hora cancelando la cita de forma que es difícil organizar actividades con otras personas. Llega tarde a las citas sin dar importancia al tiempo que llevas esperando. Intentas protestar pero temes que si le pones énfasis, se marchará. Pone excusas para verte, sin tener congruencia su discurso. Sospechas la mentira pero a la vez te das argumentos para justificarle. Cada encuentro deseas hacerle feliz y que te valore como nadie lo ha hecho antes. No agradece lo que le entregas, así que te afanas más, pensando que algo no haces bien.

Cada vez te sientes más desconcertada. Unas veces crees tocar la luna a su lado mientras que otras caes en un profundo agujero. Tu ansiedad cada vez es mayor, no entiendes por qué es tan ambivalente y crees que con amor podrás cambiar su actitud. Vas desgastándote por el camino, tu alegría no tiene fuerza, sientes los nervios a flor de piel y lloras desesperadamente en los momentos de vacío.

“Si te ves reflejada en una relación así ¡no lo dudes! Mereces algo mejor”

Podrías estar así toda la vida sin que nada cambie. No depende de ti que él sea así, pero no puedes aceptar esta idea. Estás atrapada en una relación de refuerzo intermitente que genera tanta adicción como la máquina tragaperras a un jugador. Si te das cuenta de esto, lo mejor es que abandones el barco y busques a quien te trate con más aprecio. Es posible que no puedas evitar estar a su lado, pero si te das cuenta de tu infelicidad, ese es el momento de buscar ayuda. Puede que si no, estés demasiado tiempo atrapada y cada vez sea más difícil dejar la relación, incluso nunca la dejes aun sabiendo que esto tenía que haber ocurrido muchos años antes.
Si te ves reflejada en una relación así ¡no lo dudes! Mereces algo mejor

“Es posible que no puedas evitar estar a su lado, pero si te das cuenta de tu infelicidad, ese es el momento de buscar ayuda”

Este relato lo hago desde mi género, el femenino, pero puedes adaptarlo al masculino si así conecta mejor con tu sentir.

¿Te ayudo? (+34) 609878957

Pide cita

Nombre (requerido)

Correo electrónico (requerido)

Teléfono

Mensaje

Introduzca el código:captcha

Acepto laPolítica de Privacidad & Cookies